jueves, 3 de marzo de 2016

A que te enseño ratón

Ya antes había oído la historia de Babar Ali, pero no podía dar fe de la misma hasta el día en que me la confirmó mi amigo indio Sahas, en su más reciente carta:

Es cierto, me afirma Sahas subrayando la aseveración–, el joven Babar Ali existe y es el actual rector del colegio “En esta casa se aprende contento”, recinto  del saber que el joven creó cuando tenía tan sólo 9 años. 

En sus inicios, el colegio no tenía ese nombre y era sólo la inquietud de un niño que jugaba, con una convincente vocación, a ser un maestro, y se resistía a ver como a otros niños de su misma edad, les pasaba por delante una melancólica e improductiva  vida, sin tener ellos la oportunidad de aprender y educarse. Y todo por física pobreza.

Empezando de cero

Esta historia de vida comenzó en el sopor de una tarde, debajo de un árbol de guayaba, en una pequeña aldea en el distrito de Murshidabad al oeste de Bengala, en la India, donde el niño maestro reunía a quienes fueron sus primeros alumnos, a los cuales enseñaba lo que recientemente él había aprendido en sus clases matinales en el colegio Beldanga, donde cursaba sus estudios. Las clases las presentaba como un juego: el juego de aprender.


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La campana de inicio de clase se oía a las 3:30 PM y con todo el orden del caso, exactamente igual a como las había recibido en el colegio, el joven maestro dictaba clase por clase a los curiosos estudiantes, en jornadas que se extendían hasta bien entrada las 6 de la tarde. Sólo las sombras de la noche, por la falta de electricidad, detenían la pasión por enseñar del incansable y apasionado maestro.

La naciente escuela la inició Babar Ali con muchas dificultades para lograr retener a un grupo de jóvenes que no estaban acostumbrados a un horario, ni mucho menos a la exigencia de atención que una clase requería.

Finalmente, se las arreglo para cautivar  a  8 niños, entre los cuales se encontraba su propia hermana menor, Amina Khatun,  quien hoy tiene 19 años y muestra, con mucho orgullo, un honroso y luchado diploma de bachiller.

La práctica pedagógica del joven Babar Ali estaba plagada de penurias, y dificultades como la notable carencia de materiales y equipos requeridos para la enseñanza, como un adecuado tablero y  dignos pupitres. Casi todo era improvisado -o estaba ausente- y se dependía del gran ingenio y de los malabares que la agobiante pobreza siempre activa.

En realidad hoy la carencia aún persiste, no así el deseo de los niños por querer estudiar y espantar el horror del analfabetismo y la privación de todo tipo de oportunidad de educación, en una región donde la mayoría de la población nace pobre, muere pobre e iletrada.
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                        ¡ Presente !


Ya en el salón de clase, a cielo abierto, cuando el clima era favorable, el joven se enfrentaba a los retos del quehacer pedagógico, como: la apatía estudiantil, la disparidad de competencias entre los niños y, a uno de pura logística de claustro colegial: conseguir unas barritas de tiza, las que, al final, lograba -solo en pedacitos- después de rogarle a sus profesores que no los botaran y -más bien- se los regalaran a él.

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Desecho para unos, riqueza para otros

Cuando los profesores  se enteraron del propósito de los desechos de tiza, Babar Ali  comenzó a recibir cajas  -para acompañar a un emparapetado tablero negro- y uno que otro recurso. Las voces que hablaban de la loable labor del joven se oían  cada vez más fuerte y los materiales de estudio y el apoyo logístico comenzaban a aparecer.

Ante el reto de los niños con diferentes niveles de competencia, y para que ninguno quedara rezagado, Babar Ali  decidió arrancar de cero, y de cero arrancaba también su quijotesco sueño de educar a la inmensa población infantil de su comarca y de más allá de sus fronteras.


Influencia contagiosa

El empeño  y la pasión de Babar Ali  para que ningún niño se quedara sin ir al colegio sirvió para aumentar, entre los jóvenes del pueblo, un entusiasmo por aprender que desbordaba todas las expectativas.

Ya no tenía que ir él a las casas a buscarlos y animarlos a que vinieran a su colegio. Llego -por fin- ese grandioso día en el cual los niños iban por su propia voluntad y todos estaban allí, puntuales bajo el árbol  de guayaba y prestos a recibir las clases del joven maestro.

Premios y reconocimientos

Era muy difícil que la tarea social, que Babar Ali hacía, pasara desapercibida y el extraordinario logro llegó rápido a los medios de comunicación de la india y trascendió las fronteras del sur asiático hasta generar  un interés en la BBC de Londres, quien envió a sus periodistas a Murshidabad, para saber más acerca de la vida de este joven sobresaliente.

Un primer reconocimiento  fue expresado por el conocido actor y director indio de cine Aamir Khan, en el marco del premio: Un verdadero héroe, otorgado por la CNN IBN, capítulo India.

Luego fue invitado de honor de Amartya Kumar Sen, laureado Premio Nobel de economía del año 1998, para que diera una charla en Calcuta, ante eruditos y eminencias del mundo de la  economía y las finanzas  en la India.

Finalmente,  el reconocimiento por parte de las autoridades educativas del gobierno de Karnataka se manifestó al incluir la biografía del joven maestro -en el currículo de todos los colegios de este distrito- como lectura obligada en el texto de inglés para el grado 12. Babar Ali  es también  un invitado regular en los conocidos TED Talks, donde comparte su, ahora, difundida experiencia.

El colegio hoy

El joven Babar Ali,  con el paso del tiempo, de los iniciales ocho alumnos pasó a tener aproximadamente 700, quienes conforman, en la actualidad, la planta de estudiantes del colegio, que ha ganado espacio físico y académico al darle la posibilidad a los niños de cursar hasta el octavo grado.

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               El rector poniendo orden
Los ocho niños pioneros, que crecieron como colegiales a la sombra del árbol  de guayaba y respirando su agradable olor,  se contagiaron con el juego de Babar Ali  a ser maestro y hoy en día son también pedagogos,  que se unieron a la noble causa educadora, junto a otros dos docentes que también le apostaron a la misión de edificar cimientos de saber, entre los que ahora representan la esperanza y el futuro de una inmensa población. Todos los maestros del colegio hacen su labor por  amor al arte, de enseñar.

Construyendo
                  Construyendo
En la actualidad el joven Babar Ali  tiene 22 años de edad y lo llaman "el rector más joven del mundo", con sobradas razones. Al juego de ser un maestro, Babar Ali  pudo haberle agregado otro, también relevante: el del, a que te enseño ratón.

En ambas apuestas el joven maestro salió airoso y recompensado en forma sobresaliente, dándonos  una clase magistral de amor y desprendimiento.

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         Babar Ali: El joven rector hoy
Epílogo

Con el patio del colegio ampliado, el árbol  de guayaba se ve ahora  algo pequeño, pero el delicioso aroma que emana permanece hoy tan fresco y penetrante como  hace 13 años cuando envolvía la atmósfera colegial de un salón de clase al aire libre, donde nació el sueño de un forjador de oportunidades, el sueño de un emprendedor, el sueño de un maestro con un inmenso corazón. Larga vida para Babar Ali, el rector más joven del mundo.



Marcelino Torrecilla N (matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi, marzo de 2016
Fuente
Thekkepat, S. K. (2016, January 15). The world’s youngest principal - Fridaymagazine.ae. Retrieved from http://fridaymagazine.ae/making-difference/the-world-s-youngest-principal-1.1653565
Fotos
Friday magazine
Yourstory.com



lunes, 25 de enero de 2016

La mujer que da luz

En la envolvente oscuridad de su habitación, Zahid sentía las frías patas de un húmedo insecto, que se movían  frenéticamente a lo largo de su pierna.

– ¡No! ¡No!  – exclamó aterrorizado, al mismo tiempo que salía disparado de su cama y comenzaba a correr como un loco, alrededor de su pequeño cuarto, sacudiendo su pierna derecha.

Para su fortuna, el inmenso escorpión, que esa noche lo acosaba, no alcanzó a picarlo y por esta ocasión, Zahid salió bien librado de la  aterradora experiencia.

La espeluznante noche de escorpión del joven campesino, tuvo como marco una aldea cerca a la ciudad de Bahawalpur en Punjab, en el centro-este de Pakistán. Hoy, para la tranquilidad de Zahid y del resto de los pobladores, las pavorosas y siempre oscuras noches de asedio, por parte de venenosos escorpiones y serpientes, son un temor minimizado, con la llegada de la luz al recóndito  poblado, en el inmenso Pakistán.


pakistan

La aldea hace parte de las regiones que se encuentran fuera del sistema de electricidad, que en Pakistán constituyen  un 70 % de la población, el equivalente a 50 mil pueblos.


Mujer con luz propia

Las oscuras y tenebrosas noches en esta olvidada geografía del mundo surasiático, son ahora iluminadas con lámparas a base de energía solar, gracias a un proyecto auspiciado por la fundación Buksh en conjunto con el Instituto de  Energía y Recursos de la India.

Para administrar y  liderar el loable proyecto, se escogió, por parte de los patriarcas del pueblo, a la señora Shamim -modista de profesión con 43 años de edad- quien por sus propios méritos de ardua trabajadora e íntegra ciudadana, se puede decir que es una mujer que brilla con luz propia.

Ahora todos me llaman la mujer luz, o Shamim Bibi– afirma con un tono de agradecimiento y regocijo–, en vez de avergonzarme con el título de “la viuda”, y todo por las cincuenta lámparas que tengo a mi cargo.
Shamim Bibi : mujer con luz propia
Shamim Bibi: mujer con luz propia

Así es, el trabajo de la señora Shamim es administrar las 50 lámparas, las que alquila a los pobladores por una ínfima suma de unos centavos de dólar. Ella recibe un modesto salario de 5.500 rupias pakistaníes –unos 174 pesos colombianos, 0.0524 en dólares americanos- y el uso gratis del valioso utensilio.

Además de las lámparas, Shamim está encargada de una planta de recarga de los aparatos y de las finanzas de la empresa, y todos estos conocimientos los adquirió después de haber tomado cursos facilitados por las organizaciones que patrocinan el gran proyecto. Adicionalmente, la iniciada empresaria tiene un joven secretario, quien la asiste en el manejo técnico de la planta.


Tela para cortar 

Con la llegada de la luz, a Shamin las horas de trabajo como modista se le han incrementado generosamente -en la noche- y ahora tiene más tela para cortar, tanto de ancho como de largo, como lo exige hacer un elaborado traje de bodas, que en estos momentos confecciona.

Un traje de boda– afirma con la voz  del conocimiento –, exige una gran dedicación y hay que trabajarlo por largas horas en la noche, y sólo con la ayuda de las lámparas lo podemos hacer; antes esto era imposible.


Primera luz y primeras letras

Años atrás, en la aldea de Shamim, la primera luz que los niños veían al nacer, se daba en un ambiente de un penetrante e insano olor a kerosén y a la luz de una opaca y melancólica vela.

Hoy con las lámparas de la mujer luz, los nacimientos de los niños sí que tienen brillo y -ahora- las parteras no pierden detalle del majestuoso acontecimiento. Y son, precisamente, los niños uno de los grandes beneficiados, ya que pueden estudiar en la noche con la apertura de centros de enseñanza y aprendizaje, lo que ha aumentado notoriamente los niveles de competencia lectora entre los escolares de la región.
Mostrando los nuevos útiles escolares (para nada inútiles)
Mostrando los nuevos útiles escolares 
Pero aquí no paran los beneficios y el nuevo bien de consumo parece tocar a casi todos los lugareños de la antes sombría aldea. Los pobladores de mayor edad, con dificultades visuales para leer, ahora disfrutan más los momentos de oración y recogimiento en noches y madrugadas.

El agricultor puede trabajar su tierra, lo que antes era una labor de alto riesgo por el gran número de serpientes que merodean los campos, con la complicidad de las sombras. Y ni se diga de la seguridad, un bien que ahora se refleja  con claridad, al verse disminuidas las acciones de salteadores de caminos y ladronzuelos de callejones. La luz parece dar para todo, hasta para traer de vuelta a un valioso servidor: el lechero nocturno.


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El brillo de una linda sonrisa lo generan las cosas pequeñas y sencillas

Los pedidos de las confecciones de Shamim siguen en notorio aumento, al igual que los ingresos de su economía familiar, y la de todo los pobladores. Ahora los niños aprenden más, las plegarias se hacen con alborozo, los partos se celebran,  las cosechas aumentan, y los alacranes se alejan, seguidos por los ladrones.

El gran brillo de luz parece no dejar a nadie por fuera y la vida en el remoto lugar lanza luminosos destellos de esperanza y oportunidad. Ahora la luz ilumina el presente y el porvenir de la aldea.


Marcelino Torrecilla N (matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi enero de 2016


Fuente

Gibbons, S. (2015, December 11). Lighting up a million lives - Fridaymagazine.ae. Retrieved from http://fridaymagazine.ae/making-difference/lighting-up-a-million-lives-1.1635279


Fotos : Friday Magazine

domingo, 3 de enero de 2016

El elefante azul de Shati


El inmisericorde bombardeo que sufrió el zoológico de Khan Younis, en la franja de Gaza, se produjo en el año 2008 y el impacto redujo la población animal a expresiones de una fauna disecada y melancólica. Le habían arrebatado a los niños de Gaza una de sus pocas opciones de entretenimiento como lo era visitar el zoológico y saber de la existencia de exóticas especies, que venían de lugares tan lejanos como América del Sur.


Un zoológico de penurias

El zoológico de Khan Younis sobrevive en una jungla de vicisitudes y penurias, dignas de un relato macondiano. Está la leona que ruge, no por hambre, sino por físico celo al no tener un macho con quien aparearse, urgencia que le ha tocado sobrellevar por cuatro años, ya que su compañero cayó en el ataque del 2008.

Hace rato le tengo un macho a la leona- afirma Mohammed Awaida, dueño del zoo-, pero traerlo a Gaza es de lo más complicado y azaroso.

El señor Awaida se refiere a lo peligroso que es traer animales por interminables túneles y pasadizos, en la frontera de la franja de Gaza con Egipto, mas cuando se trata de felinos.

Del más reciente león, sobre el cual  tuvimos noticia, supimos que los encargados de transportarlo no le dieron la suficiente dosis para dormirlo y el animal se les despertó en medio de uno de los túneles; el enfurecido león, claro, los atacó y los cuidadores huyeron despavoridos.

El final del avestruz no fue menos dramático al ser víctima de negligencia médica debido a una inyección mal administrada por un veterinario que sólo tenía experiencia tratando pollos y gallinas. Y el más ingenioso y veloz cruce, lo protagonizaron un par de burros a quienes los administradores del zoo convirtieron en cebrasnos por obra y gracia de unos bien trazados brochazos,  que resucitaron a los équidos rayados, de antes, los cuales también habían caído en la hecatombe del 2008. Traer nuevas cebras estaba fuera del presupuesto y el espectáculo, para los niños, tenía que seguir.

En la implementación de la taxidermia el camello -por su tamaño y la escasez de insumos-  no pudo ser disecado y perpetuado; sólo alcanzaron los materiales para las serpientes,  también caídas en combate.


Por los que más se desviven

Pero de  todos los animales, son el elefante y la jirafa los que gozan de más popularidad y aceptación entre los entusiastas niños de Gaza. De hecho, nunca han podido tener un elefante  cerca y se deben conformar con sólo las imágenes que han visto por televisión o los relatos de personas que han estado en el zoológico del Cairo, en Egipto.
Por el alto costo– cuenta el señor Awaida –, importar una jirafa o un elefante a Gaza es casi imposible, ya que traer un jirafa cuesta 250 mil dólares y un elefante 120 mil.


Un cambio de color

La novedosa iniciativa de la Compañía de Inversión en Palestina de darle  color a las tristes paredes del campo de refugiados de Shati, en la ciudad de Gaza, le dio vida al elefante que el bombardeado zoológico de Khan Younis nunca tuvo y que de haberlo tenido, de todos modos, habría sucumbido también ante el ataque.

El elefante se encuentra  ahora  estratégicamente dibujado en una inmensa pared que mira desde lo alto del campamento. El paquidermo, de un tono oscuro, pareciera querer ser -mas bien- azul y es la atracción entre los niños de esta parte de Gaza, quienes toman turnos para poder “montarlo” y obtener una gran foto, ocasión que los infantes no desaprovechan.

Los niños tienen la esperanza que este elefante les dure por mucho tiempo, pero la duda también los asalta, ante un rebrote del conflicto; en Gaza nunca se sabe.


Aprovechando la montadita
Aprovechando la montadita
Para los niños, el elefante azul no es ningún pintado en la pared. Es lo más cercano que se pueden aproximar al gran gigante de una selva lejana y desconocida: su única opción, la cual atesoran. Lo que hace falta se lo dejan a su vivaz imaginación para que lo supla.



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Epílogo de esperanza

Deben ser muchos los niños que, a la fecha, han "paseado" sobre el lomo del elefante azul en la inmensa pared amarilla que, desde lo alto, mira buena parte del campo de refugiados de Shati.

Mas temprano que tarde el elefante tendrá una acolchonada silla, que hará los “recorridos” más placenteros. Muy seguramente, con el paso del tiempo- y por las innumerables montaditas- el color que cubre parte del lomo se borrará y se necesitará una mano de pintura para restaurarlo, lo que será una esperanzadora señal que el elefante azul ha prevalecido y que la necia guerra no ha irrumpido para aguarle la fiesta a los niños de esta parte Gaza.

 Larga vida al elefante azul de Shati




Marcelino Torrecilla N (matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi (EAU) enero de 2016
Referencias
Al Awwal, R. (2015, December 29). Painters bring new life to hard-hit areas in Gaza - in pictures | The National. Retrieved from http://www.thenational.ae/world/middle-east/painters-bring-new-life-to-hard-hit-areas-in-gaza---in-pictures#5

Al-Ghoul,  A. (2013, April 16). Gaza Zoo Still Attracts Children - Al-Monitor: the Pulse of the Middle East. Retrieved from http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2013/04/gaza-zoo-difficulties.html
Fotos : periódico El Nacional de Abu Dhabi



  

viernes, 25 de diciembre de 2015

Navidad y Año Nuevo en los Emiratos Árabes Unidos



Misa de Navidad multiétnica en la iglesia Mar Thoma, Abu Dhabi
 La Navidad en los Emiratos Árabes Unidos tiene una presencia vivaz y colorida promovida por las diversas comunidades cristianas que por muchos años han acompañado el crecimiento y desarrollo de este emergente y hospitalario país petrolero en el Golfo Arábigo. Amerita resaltar que, a pesar de ser un país islámico, los Emiratos Árabes Unidos permiten la libertad de culto y hacen sentir al extranjero casi como en casa.



Árbol contiguo al Burj Al Arab
Lo anterior incluye a la Navidad y todas las actividades que se mueven alrededor de la misma. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en los centros comerciales donde se puede adquirir toda la parafernalia navideña, como pesebres, árboles de Navidad, y la decoración alusiva a esta tradición cristiana.


La navidad colombiana

Los colombianos que vivimos aquí creamos el ambiente y la atmósfera navideña –tan única y especial-  decorando nuestras casas con el tradicional árbol, las luces y el pesebre, todo en un marco de colores afines a la entrañable festividad, que se hace presente en los diferentes rincones de nuestros hogares.
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El árbol de la embajada colombiana en Abu Dhabi
Niños colombianos disfrutando el ambiente de fiesta
Niños disfrutando el ambiente de fiesta 

No puede faltar, como era de esperarse, la tradicional novena al niño Jesús que se hace en diferentes casas, acompañada por los acostumbrados e inolvidables villancicos avivados por las alegres maracas y panderetas. Ya que la novena es una tradición netamente colombiana, aprovechamos y la damos a conocer, invitando a amigos de otras nacionalidades a participar de la misma.
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Novena presidida por el embajador colombiano Faihan Al-Fayez Chaljub 
Los colombianos rematamos esta gran fiesta con la cena navideña, enmarcada por los innumerables y tradicionales platos que incluyen el pavo, las hallacas, los pasteles o tamales, el pernil, la natilla y los buñuelos.
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Buñuelos y natilla: los infaltables



Deslumbrante feliz año nuevo

Con el arribo de un nuevo año, las luces se convierten en el principal protagonista en los Emiratos Árabes Unidos, y es Dubái la ciudad donde hay que estar para contemplarlas.
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Burj Khalifa: Fiesta de luces del 31 de diciembre
El despliegue de fuegos artificiales más deslumbrante y notorio tiene lugar en el edificio Burj Khalifa -el más alto del mundo- con sus 163 pisos despidiendo un espectacular universo de luces y pequeños soles, que elegantemente se desintegran ante las atónitas miradas de los miles de espectadores. No en vano, a este majestuoso evento se le considera uno de los más vistos y presenciados en el mundo.

https://youtu.be/Eze5ligmmjs (ver video aquí)

Una fiesta sin par

Pasar Navidad y año nuevo en Colombia no tiene igual, es una experiencia irremplazable e inigualable. Los que nos encontramos en el exterior mitigamos la añoranza y melancolía navideña, creando un ambiente similar que no deja de ser una aproximación; sólo faltan todos los familiares y amigos: ¡nada más!

Mientras tanto, los colombianos en los Emiratos Árabes nos entretenemos viendo las luces y los destellos de los ineludibles fuegos artificiales.

A todos los lectores de tantas partes del mundo que este año se tomaron el trabajo y el tiempo de seguir a Un colombiano en Emiratos Árabes Unidos, les envío mi más profundo agradecimiento, respeto e inmensos deseos  que tengan todos una feliz Navidad y un venturoso 2016.



¡ Gracias !     ¡ Shukran !
Marcelino Torrecilla N (matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi, diciembre de 2015
Fotos
Burj Khalifa: Fiesta de luces: 4hotos.con
Niños disfrutando y embajador colombiano: Correo del Golfo
Buñuelos y natilla: Infaltables: www.medellincultura.gov.co
Encuentro de estrellas: www.dubaicalendar.ae

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Esposa nueva casa nueva


Era esta la tercera vez -en dos semanas- que a Fátima se le olvidaba apagar la estufa, lo que -en esta ocasión- causó una tremenda humarada que invadió toda la casa.

Lo has hecho de nuevo– le recriminó Amira, cuya furia se le oía ventilar a través de su agitada respiración –, y creo que no tienes remedio.

Cargando su inmensa rabia, Amira subió a su habitación, dejando en los oídos de Fátima un estruendoso portazo, que le retumbó en sus oídos por unos buenos segundos. Al portazo le siguió en forma automática un vehemente grito de réplica de Fátima:  

Y DÓNDE ME DEJAS TÚ....QUE TODO LO DEJAS SALADO

Luego del intercambio de desahogos, reinó la paz- pero sólo por un momento- y un envolvente olor a comida quemada que permaneció por unos buenos días, en la inmensa villa donde vivían la dos irreconciliables jóvenes esposas.

Fátima  y Amira  son dos personajes muy particulares en el diario vivir del emirato de Sharjah (localizado  en la costa norte del Golfo Arábigo), y comparten el lazo común de ser esposas del mismo marido y vivir bajo el mismo techo, todo lo anterior perfectamente permitido a un musulmán.

El introductorio conflicto de cocina es uno de los tantos que surge en casas administradas por dos esposas en un contexto árabe-musulmán, y que ha llevado a serias confrontaciones de señoras, creando para las autoridades un verdadero reto social. Es relevante agregar que, en muchos casos, en este tipo de relación la primera esposa tiene y ejerce un estatus de poder sobre la segunda.

Solución: regálese una casa

Ante el marcado deterioro de la armonía familiar emiratí y para prevenir futuras disputas de señoras, las autoridades en Sharjah han decidido, salomónicamente, darle a la segunda esposa una casa, para así conservar sus derechos e independencia.

La curiosa historia que hoy les comparto remata diciendo que la casa será registrada a nombre de la madre y de sus hijos. En términos del caribe colombiano, las autoridades de Sharjah sacan a vivir a la señora y la instalan en una casa con todas las de la ley.







En Colombia: una imagen vale más.....

                                  Macondo: escenario de odios y pasiones


Marido multiplicado 

Aquellos ilusos alegrones que piensan que tener dos esposas debe ser algo emocionante, se equivocan en forma rotunda; o sino, oigamos a Samia Saeed, quien es una segunda esposa y ha tenido marido compartido por siete años.

Me da tanto pesar mi pobre marido– arranca diciendo la mujer de 38 años de edad, en un tono comprensivo y solidario–, pero él es un hombre que no tiene vida y anda desorientado. Entonces, digamos por ejemplo, si a mi me saca a un lugar una noche, su primera esposa quiere que él la saque la noche siguiente.

Y así sucesivamente, con el resto de requerimientos pudo perfectamente haber rematado el relato de la señora Samia. Le toca, entonces,  al marido observar en forma rigurosa, una larga lista de exigencias.

En las anteriores circunstancias, hay que volver a resaltar las palabras de la señora Samia: “él es un pobre hombre que (en verdad) no tiene vida”.

                                             Lluvia de exigencias por punta y punta


Obligaciones de otro pelambre

A las exigencias maritales debemos agregarles las económicas, ya que le toca al marido cubrir con todos los gastos de mantenimiento de la casa, aunque el agua y la luz la subsidia el gobierno, lo que alivia bastante la cascada de recibos. Pero hay gastos ineludibles -y variados-, que pueden ir desde el arreglo de una inesperada gotera hasta la sustanciosa compra de útiles escolares, para la inmensa prole.

El peor escenario para el flamante esposo se presenta cuando una de las esposas le exige que le compre una casa como la de la otra, y no la tenga en un apartamento arrendado. El gobierno de Sharjah podría, aquí, venir al rescate, pero la ayuda tampoco es que  llegue de la noche a la mañana.

El árabe y el harem

El estereotipo del árabe (musulmán) y el harem de esposas es, en tiempos modernos, mas mito que realidad. La verdad es que la costumbre de tener varias esposas no es una práctica tan común ya que un esposo debe ver y tratar por igual a todas las señoras. Esto implica una onerosa carga económica que sólo puede ser asumida por acaudalados varones.


Epílogo

Fátima, la segunda esposa, ya lleva instalada algún tiempo en su casa de primera, la cual mantiene un tenue olor a arroz quemado. No se oyen estruendosos portazos ni gritos hirientes. En esta casa sigue vivo el fuego de la armonía familiar.

Ellas podrían vivir juntas, pero no revueltas, a la vieja usanza caribeña.


Marcelino Torrecilla N ( matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi, diciembre de 2015





martes, 3 de noviembre de 2015

Juegos de antaño: los carritos de petróleo

Cuando el emirato de Abu Dhabi se reducía a un triste caserío, en medio de  un inmenso desierto, los niños de la época no tenían muchas opciones de juguetes. Les tocaba a sus padres, y a los mismos infantes, ingeniárselas para crear los propios.

                                                       Erase una vez Abu Dhabi

                                          Niños de Abu Dhabi: ¡ Recreo !
Fue entonces cuando nacieron los primeros carritos de petróleo, que eran hechos con latas desechadas que contenían derivados del crudo, y que eran halados a altas velocidades por niños como Ahmed Ali, quien, junto con sus amiguitos de duna, se divertían de lo lindo en incansables carreras, que en el inmenso desierto, -literalmente- no tenían fin.
 
Carritos de petróleo: la diversión arranca

Corrían los tiempos en que  la bonanza petrolera se asomaba con una pasmosa lentitud a Abu Dhabi. Para la época, en el imaginario de los niños, los carritos de petróleo se codeaban con los verdaderos carros que ya comenzaban a llegar a los Emiratos Árabes Unidos.

Volviendo a años atrás, se recuerda que uno de los primeros carros importados era un sedán y se trajo especialmente para el jeque Shakhbut bin Sultan Al Nahyan, gobernante de Abu Dhabi en esos tiempos, a quien le tocaba andar con un séquito extra de  asistentes, que lo ayudaban a desatascar el carro de las pesadas arenas del desierto. Así es: a Abu Dhabi llegaron primero los carros que las carreteras.

Cuenta el historiador emiratí, Mohammed Al Fahim, que, hasta al propio jeque se le vio mas de una vez ayudando a empujar el inmenso vehículo, con su eterno conductor, Mohammed  Al Khurashi, maniobrando la salida (Fahim,1995).
 
     Vía principal: la calle del atasco
 
                              
Andaban  mejor los carritos de petróleo de los niños y era mas divertido, especialmente cuando se hacían competencias inter dunas, que alegraban la monótona vida de la entonces soporífera villa de bahareque.

Jugando al rescate

Hoy los niños como Ahmed Ali, ahora mayores y que disfrutaron las diferentes generaciones de los carritos de petróleo, no quieren que sus juegos y juguetes pasen desapercibidos al estante de la  historia lúdica emiratí.

Otro ejemplo de esos niños, con altas calificaciones, lo encarna un gozón permanente de la vida llamado Obaid bin Sandal quien, hoy con setenta y dos años de edad, se  da a la tarea de visitar colegios en los Emiratos Árabes Unidos promoviendo la preservación de los juegos de antaño.

En realidad, nunca crecí– dice el viejo Obaid, con una mirada pícara en su rostro–, y soy el niño más viejo de los Emiratos Árabes.


    Obaid bin Sandal : jugando al rescate

                                                 
El abuelo de los juegos de antaño, como también se conoce al dicharachero Obaid, ha compilado 60 juegos para niños en un libro, que es acompañado por un sinnúmero de juguetes alojados, desde el año 2000, en su museo permanente en Sharjah, emirato ubicado a 170 kilómetros de Abu Dhabi, la ciudad capital.

Alguno de los juegos

                                                                        Puesta en escena

La muestra lúdica resalta juegos como el Al Tabba, que es parecido al hockey, en el cual se  golpea una bola de madera; el Al Zabout, que lo conforma una serie de trompos; el Al Jaheef , que es una rayuela con rectángulos en vez de cuadrados.

Caracoles de mar se usan en un juego llamado  Al Marr, en el cual los niños adivinan cuantos caracoles hay en una mano cerrada.


           Adivina adivinador
                                      
Otra forma de diversión se llama Tila y se juega con canicas o bolitas de uñita como se les conocen en el Caribe colombiano.

            El niño vuelve y juega
                                  
Otros juegos populares, especialmente entre niñas emiratíes, lo conforman el Al Laqfa en el cual las niñas se sientan en un circulo con 10 piedritas de mar, una piedra grande se lanza al aire y con la misma mano usada para tirar la piedra, se recogen piedritas antes que la piedra mayor caiga.

A la versión colombiana de este juego se le conoce como jacks. Otro juego es el Al Aarees, que reúne a niñas alrededor de ropa y accesorios para hacer muñecas y luego coronar a la más bella como la novia para el matrimonio.

Un último juego que aquí describimos es el Al Maqana – conocido en Colombia como la gallina ciega- en el cual a un niño o niña se le vendan los ojos y debe identificar a sus compañeritos en un espacio reducido.

Los juegos están también clasificados de acuerdo con la región de donde proceda el niño o la niña, por lo tanto podemos encontrar juegos del desierto, del mar y de la montaña.

Con tristeza, el maestro Obaid se da cuenta que los jóvenes de hoy no le siguen mucho el juego  muy a pesar de los beneficios que ellos podrían obtener a través de la imaginación, el ejercicio y el trabajo en grupo. Sin embargo, frente a tan descorazonador escenario, su trabajo nunca desfallece.

Los nietos  de la generación que antecedió a la bonanza petrolera en los Emiratos Árabes Unidos, llegan hoy a sus oficinas en Dubái y Abu Dhabi serpenteando modernas calles, avenidas y autopistas en lujosos Maseratis y  BMWs.

Dubái : autopista Zheikh Zayed

No tienen memoria de los carritos de petróleo (ni de los juegos de antaño) con los que, muchos años atrás, sus padres y abuelos se divertían de lo lindo en vertiginosas carreras cuando las calles eran pesados caminos de arena.


Marcelino Torrecilla N. (matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi (EAU) noviembre de 2015


Les pregunto a mis amables lectores cuáles eran sus juegos y juguetes favoritos cuando niños. Creen que en Colombia esta pasando lo mismo que en los Emiratos Árabes, que a los niños no les llama la atención los juegos de antes?  ¿ A qué, creen ustedes, se debe el desinterés? Quedo pendiente a sus comentarios. Muchas gracias.


Referencias

Al Fahim, M. (1995). From Rags to Riches (De los Harapos a la Opulencia). London. London Center of Arab Studies.

 También disponible en EL TIEMPO

Fotos
Mohammed Al Fahim
Niños de Abu Dhabi, la ciudad y sus inicios
Jeff Topping (Staff Photographer for The National in Abu dhabi)
El carrito de petroleo
Juegos
Obaid bin Sandal
Otras
http://heartofsharjah.ae/traditional-games-house.html (puesta en escena de los juegos)
alturatheng.net ( Autopista)

lunes, 19 de octubre de 2015

La ventana al cielo

Al mirar por el tragaluz de su baño-mientras hacia gárgaras- Lodovico quedó embelesado con lo que sus ojos veían: se trataba de una hermosa mashrabiya o ventana árabe, que miraba el frente de su casa, desde las alturas de un edificio contiguo.


Lodovico interrumpió su ruidosa terapia, y apresurado salió a la calle y miró al cielo con su mano en forma de visera, para bloquear el inclemente sol. Así se quedó, extasiado por unos buenos segundos.

Cómo pude haber ignorado esta joya todo este tiempo– exclamó.

Mashrabiya: el fondo de un tragaluz
Mashrabiya: el fondo de un tragaluz
Lodovico Berti era un ingeniero italiano que había llegado a los Emiratos Árabes Unidos en pleno auge de la bonaza petrolera. Como experto en excavaciones, su trabajo lo realizaba en exteriores, en pleno desierto, cuyo polvo -tres años después de haber llegado al Medio Oriente-  comenzaba  a afectar su  garganta con insoportables picazones.


Haga gárgaras de sal, don Lodovico – fue la única recomendación que le dio su médico, la cual siguió y le permitió -por primera vez  esa mañana- mirar hacia su (hasta se momento) ignorado tragaluz y descubrir el encanto de la mashrabiya, cuya belleza, a través de la claraboya,  aumentaba en la noche, al revelar detalles que la luz del día no permitía apreciar. De todo este grandioso despliegue artístico, el italiano quedó, ese día, prendado por el resto de su vida.

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Un tiempo después de la reveladora experiencia, el ingeniero Berti renunció a su bien remunerado trabajo en una compañía de petróleos en Abu Dhabi y se inició como artesano de mashrabiyas y puertas árabes, entusiasmado también, por su vena artística que tenía raíces en su natal Florencia.


Sin muchas aspiraciones económicas, ni responsabilidades familiares, Lodovico estaba seguro de tener la paciencia y sapiencia necesaria para salir adelante en el arte de construir elaboradas mashrabiyas.


Con el dinero de la liquidación de su trabajo, menguado por viejas deudas y gastos inesperados, inicio el ingeniero una vida casi de indigente con escasas ganancias que apenas le alcanzaban para subsistir. Con las puertas árabes le iba más o menos bien, pero construir mashrabiyas requería algo mas que talento y conocimiento.


La labor de artesanía exigía un gran fuelle físico para manejar una pesada carpintería de celosía, que incluía  maderas y metales, que sus  manos  de pianista no podían ejecutar. Un día, simplemente se rindió, pero el sueño de hacer mashrabiyas aún persistía, y se aferró a la idea de que,  si sus manos no podían hacerlas, sí podían dibujarlas.


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Un tiempo después, Lodovico Berti descubriría que no era el del artesano  el talento que él poseía, sino  el de un excelso dibujante, como después lo evidenciarían sus finos trazos de minuciosos y complejos entramados que el riguroso arte de elaborar mashrabiyas exigía.


Por todo un mes el ahora greñudo ingeniero  tuvo una vida de ermitaño encerrado en un improvisado taller en las afueras de Abu Dhabi, dando rienda suelta a lo que ahora se convertía en su mayor deleite: dibujar mashrabiyas a placer.


Del dibujo pasó, sin ninguna dificultad, al diseño y de ahí a la hechura propiamente dicha, la cual era ejecutada por artesanos profesionales a quienes él escrupulosamente escogía y comisionaba para producir las más bellas y alabadas mashrabiyas que el Golfo Arábigo haya visto. Sus diseños eran únicos e irrepetibles dado los complejísimos y elaborados patrones de sus entramados, plasmados inicialmente en un dibujo.

Ventana llena de cielos
  Las ventanas se visten de cielos

Las mashrabiyas diseñadas y producidas por Lodovico Berti poseían detalles y elementos mágicos que nadie podía reproducir. Su fama en el Medio Oriente se esparcía rápidamente, especialmente entre reyes y jeques, quienes querían  tener en sus palacios mashrabiyas con el efecto Berti. Lo anterior no se hizo esperar y después de un tiempo, la gran mayoría de palacios de la realeza del Golfo Arábigo mostraban con gran orgullo, elaboradas ventanas diseñadas por el ahora afamado y reconocido artista.


Su obra magna fue una ventana en honor a un príncipe emiratí. La historia cuenta que para esta realización, como en sus inicios, Lodovico se encerró  en su viejo taller por un mes, al final del cual, extasiado cayó en una especie de trance en frente a  su monumental y recién nacida creación: “Así debe ser la ventana al cielo”, aseguró para sí y fue este el nombre que le dio a la obra que más lo impactó en su vida.


Desafortunadamente, el lienzo con el imponente dibujo, misteriosamente desapareció del taller que no contaba con ninguna seguridad. La obra no se materializó en el momento y los marcos de las ventanas del palacio del príncipe mostraban un melancólico vacío.


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Los jeques del emirato, sin embargo, abrigaban la esperanza de dar con los ladrones que sustrajeron el valioso dibujo y llenar los tristes espacios. Hasta ese momento, La ventana al cielo sólo la había visto el propio Lodovico, su artesano de cabecera y el ladrón que la hurtó. De la obra no se supo nada más por un buen tiempo.


Después de incansables pesquisas, que duraron aproximadamente diez años, las autoridades dieron con el valioso lienzo, que había dado a parar a una tienda de antigüedades en la ciudad de Amán, capital de Jordania. La preciada imagen regresó a Abu Dhabi y se materializó en la más bella mashrabiya que palacio alguno haya lucido.  Fue un momento de regocijo y contemplación.


Los últimos años Lodovico Berti - termina esta esta leyenda contando- los pasó en su viejo taller, trabajando con la misma disciplina de siempre y con los achaques propios de su edad. Aún activo y con los pinceles en la mano, el gran artista murió una fresca y soleada mañana de un mes de Noviembre. Tenía noventa años.


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En el camino a su última morada, su cuerpo recorrió el distrito de los palacios reales en el emirato de Abu Dhabi, donde un sinnúmero de sus bellas mashrabiyas le hacía  una calle de honor. Si el destino final de Lodovico Berti era el cielo, la ventana ya la tenía bien dibujada.



Marcelino Torrecilla N. (matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi (EAU)  octubre de 2015
Fotos
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