domingo, 3 de enero de 2016

El elefante azul de Shati


El inmisericorde bombardeo que sufrió el zoológico de Khan Younis, en la franja de Gaza, se produjo en el año 2008 y el impacto redujo la población animal a expresiones de una fauna disecada y melancólica. Le habían arrebatado a los niños de Gaza una de sus pocas opciones de entretenimiento como lo era visitar el zoológico y saber de la existencia de exóticas especies, que venían de lugares tan lejanos como América del Sur.


Un zoológico de penurias

El zoológico de Khan Younis sobrevive en una jungla de vicisitudes y penurias, dignas de un relato macondiano. Está la leona que ruge, no por hambre, sino por físico celo al no tener un macho con quien aparearse, urgencia que le ha tocado sobrellevar por cuatro años, ya que su compañero cayó en el ataque del 2008.

Hace rato le tengo un macho a la leona- afirma Mohammed Awaida, dueño del zoo-, pero traerlo a Gaza es de lo más complicado y azaroso.

El señor Awaida se refiere a lo peligroso que es traer animales por interminables túneles y pasadizos, en la frontera de la franja de Gaza con Egipto, mas cuando se trata de felinos.

Del más reciente león, sobre el cual  tuvimos noticia, supimos que los encargados de transportarlo no le dieron la suficiente dosis para dormirlo y el animal se les despertó en medio de uno de los túneles; el enfurecido león, claro, los atacó y los cuidadores huyeron despavoridos.

El final del avestruz no fue menos dramático al ser víctima de negligencia médica debido a una inyección mal administrada por un veterinario que sólo tenía experiencia tratando pollos y gallinas. Y el más ingenioso y veloz cruce, lo protagonizaron un par de burros a quienes los administradores del zoo convirtieron en cebrasnos por obra y gracia de unos bien trazados brochazos,  que resucitaron a los équidos rayados, de antes, los cuales también habían caído en la hecatombe del 2008. Traer nuevas cebras estaba fuera del presupuesto y el espectáculo, para los niños, tenía que seguir.

En la implementación de la taxidermia el camello -por su tamaño y la escasez de insumos-  no pudo ser disecado y perpetuado; sólo alcanzaron los materiales para las serpientes,  también caídas en combate.


Por los que más se desviven

Pero de  todos los animales, son el elefante y la jirafa los que gozan de más popularidad y aceptación entre los entusiastas niños de Gaza. De hecho, nunca han podido tener un elefante  cerca y se deben conformar con sólo las imágenes que han visto por televisión o los relatos de personas que han estado en el zoológico del Cairo, en Egipto.
Por el alto costo– cuenta el señor Awaida –, importar una jirafa o un elefante a Gaza es casi imposible, ya que traer un jirafa cuesta 250 mil dólares y un elefante 120 mil.


Un cambio de color

La novedosa iniciativa de la Compañía de Inversión en Palestina de darle  color a las tristes paredes del campo de refugiados de Shati, en la ciudad de Gaza, le dio vida al elefante que el bombardeado zoológico de Khan Younis nunca tuvo y que de haberlo tenido, de todos modos, habría sucumbido también ante el ataque.

El elefante se encuentra  ahora  estratégicamente dibujado en una inmensa pared que mira desde lo alto del campamento. El paquidermo, de un tono oscuro, pareciera querer ser -mas bien- azul y es la atracción entre los niños de esta parte de Gaza, quienes toman turnos para poder “montarlo” y obtener una gran foto, ocasión que los infantes no desaprovechan.

Los niños tienen la esperanza que este elefante les dure por mucho tiempo, pero la duda también los asalta, ante un rebrote del conflicto; en Gaza nunca se sabe.


Aprovechando la montadita
Aprovechando la montadita
Para los niños, el elefante azul no es ningún pintado en la pared. Es lo más cercano que se pueden aproximar al gran gigante de una selva lejana y desconocida: su única opción, la cual atesoran. Lo que hace falta se lo dejan a su vivaz imaginación para que lo supla.



Tt poem

Epílogo de esperanza

Deben ser muchos los niños que, a la fecha, han "paseado" sobre el lomo del elefante azul en la inmensa pared amarilla que, desde lo alto, mira buena parte del campo de refugiados de Shati.

Mas temprano que tarde el elefante tendrá una acolchonada silla, que hará los “recorridos” más placenteros. Muy seguramente, con el paso del tiempo- y por las innumerables montaditas- el color que cubre parte del lomo se borrará y se necesitará una mano de pintura para restaurarlo, lo que será una esperanzadora señal que el elefante azul ha prevalecido y que la necia guerra no ha irrumpido para aguarle la fiesta a los niños de esta parte Gaza.

 Larga vida al elefante azul de Shati




Marcelino Torrecilla N (matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi (EAU) enero de 2016
Referencias
Al Awwal, R. (2015, December 29). Painters bring new life to hard-hit areas in Gaza - in pictures | The National. Retrieved from http://www.thenational.ae/world/middle-east/painters-bring-new-life-to-hard-hit-areas-in-gaza---in-pictures#5

Al-Ghoul,  A. (2013, April 16). Gaza Zoo Still Attracts Children - Al-Monitor: the Pulse of the Middle East. Retrieved from http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2013/04/gaza-zoo-difficulties.html
Fotos : periódico El Nacional de Abu Dhabi