lunes, 10 de marzo de 2014

Joyas de deslumbrante altura


En el paisaje urbano de ciudades como Dubái o Abu Dhabi en los Emiratos Árabes Unidos, los edificios se hacen notar con gran facilidad por la rareza y osadía de su arquitectura, lo cual rompe con el tradicional modelo de construcción que uno está acostumbrado a ver. En un contexto emiratí existen edificaciones hasta con “piel” propia como las torres de Al Bahar, las que están cubiertas con una especie de coraza que hace alegoría a las masharabiyas, que representan las tradicionales  ventanas árabes que por siglos han bellamente adornado los palacios y casas de los habitantes en el Medio Oriente.



En el diseño masharabiya, con una contribución del origami japonés, de las torres de Al Bahar, se reúnen la cultura y la alta tecnología, al ver la forma en que  todos los componentes de las sofisticadas ventanas actúan a manera de paraguas transparentes que se abren y cierran de acuerdo con la exigencia solar, que en verano puede alcanzar temperaturas de hasta 50  grados centígrados.

El resultado se manifiesta en una reducción significativa de recepción solar y del inclemente resplandor, lo que lleva a la disminución  del uso del aire acondicionado y por ende  de emisiones  de C02 de hasta unas 1.750 toneladas por año. 

Beneficios adicionales lo constituyen el aumento de la penetración de luz solar y la menor dependencia a la luz artificial. Esta joya arquitectónica tuvo un costo de 245 millones de dólares y se terminó de construir en el 2012. Tiene una altura de 145 metros que se alzan en 29 pisos, los que en su mayor parte albergan oficinas.

La torre de Pisa árabe 
La torre de Pisa del Medio Oriente es un hotel de lujo cinco estrellas llamado el Hyatt Capital Gate con una inclinación de 18 grados, que se ladea  al oeste y que le ha otorgado a esta gran realización  el título de la edificación más inclinada del mundo, según el Guiness Records- la torre de Pisa  italiana  se inclina 3.99 grados. La fachada del inusual hotel es el dibujo de una coqueta espiral de arena acompañada de una arqueada cubierta que recrea el efecto de una ola que parece besar tenuemente  un lado de la torneada estructura. La magistral obra es  poesía abstracta en concreto.



Entre sus innumerables y curiosas innovaciones se encuentran la de estar construido en forma asimétrica, lo que hace que ninguna habitación se asemeje y la de tener pisos que cambian de forma y orientación para seguir el efecto saliente que va de triángulos a rectángulos arqueados. 

Esta segunda joya arquitectónica que hoy nos ocupa tuvo un costo de 231 millones de dólares y se terminó de construir en el 2011. Tiene una altura de 165 metros, con 36 pisos, en donde funciona el hotel y algunas oficinas. Una noche de estadía puede costar entre 330 y 350 mil pesos colombianos, un costo al alcance de un turista criollo, por si vienen algún día por estos lares y se inclinan por una experiencia fuera de lo común.

El mundo visto desde una esfera
Por derecho propio, el círculo también  hace parte de la rosca de esta arquitectura sui géneris y está representado por el  llamativo edificio de la sede de la compañía Aldar en donde funcionan sólo oficinas, cubriendo un área de 123 mil kilómetros cuadrados.

Detrás de esta muy singular obra, yace una rica simbología que incluye la unidad, la estabilidad, la racionalidad y la perfección acompañada por el infinito, que ni comienza ni termina. Parece ser la forma perfecta  para los arquitectos: la  figura completa e integral que encierra tiempo y espacio.

Esta tercera   joya  tuvo un  costo de  258.8 millones de dólares y se terminó de construir en el 2010. Tiene una altura de 110 metros y dispone de 23 pisos, en donde funcionan oficinas.


Los amantes de formas y figuras  no convencionales ejercitan el placer de la contemplación al ver la arquitectura superlativa de ciudades emiratíes, que aceptan cualquier reto geométrico y erigen  a lo largo de  sus calles y avenidas joyas  de verdadera y deslumbrante altura.

Marcelino Torrecilla N (matorrecc@gmail.com)