domingo, 28 de agosto de 2016

Golpe de suerte en Dubái


A tres mil pies de altura, desde su asiento clase económica, Kamal miraba nerviosamente por la ventana a ver si podía visualizar el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, y por el cual –entre muchas otras razones– había hecho el añorado viaje a Dubái, desde su natal India. Fue en ese momento de contemplación,  cuando irrumpió el inesperado y turbador anuncio del piloto:

“Señores pasajeros, en estos momentos experimentamos problemas con el tren de aterrizaje, y por lo tanto tendremos un descenso de emergencia; favor abrochar bien sus cinturones y seguir instrucciones”.

Era aproximadamente la 1:00 de la tarde de aquel 3 de Agosto, cuando el flamante Boeing 777, de la línea Emirates, donde viajaba  Kamal y 226 de sus paisanos –junto a pasajeros de otros países– aterrizaba con una estruendosa brusquedad que, minutos más tardes, provocó una conflagración que dejó  a la gigantesca aeronave casi destruida y en medio de un aterrador retrato de devastación.

Devastado

Para la gran fortuna de todos los viajeros y la tripulación, el incendio se había  iniciado solo unos pocos minutos después de que todos los ocupantes habían sido rápida y eficientemente evacuados. Ninguno de ellos se explica la razón por la cual hoy pueden contar esta historia.

Del infierno al cielo
Además de Kamal, había un pasajero en particular llamado Mohammed Basheer, para quien, la aparente y ominosa experiencia se convirtió en un verdadero golpe de suerte, ya que una semana después del siniestro, se ganó un millón de dólares americanos,  que le dio la lotería del aeropuerto de Dubái (la Duty Free Millennium Millionaire ticket) por haber comprado la boleta ganadora, para la celebración del Eid (fiesta religiosa) en julio de este año. Siempre la compraba y se le ganó en el intento número 17. Como quien dice: la suerte y la vida le volvieron a sonreír.

Mohamed
Mohammed Basheer: historia de vida y fortuna

Lo sucedido a Mohammed Basheer es tan inusual como el nombre del distrito, en la india, de donde proviene, llamado Thiruvananthapuram, en la costa oeste. Y es aquí, en Thiruvananthapuram, donde él piensa establecerse y disfrutar su fortuna después de haber trabajado en los Emiratos Árabes Unidos por 36 años, en un concesionario de carros, como administrador del taller de latonería y pintura.

Curiosamente, Mohammed Basheer pudo nunca haber tomado ese accidentado vuelo de la India a los Emiratos Árabes, ya que, con mucha anticipación, había decidido retirarse, pero sus jefes le pidieron que se quedara un año más: en el accidentado vuelo venía a cumplir su año 37 de trabajo. La pregunta es : ¿Era la terrible experiencia parte del tiquete ganador? ¿Se habría, de todos modos, ganado el millón de dólares si hubiese declinado la oferta de un año de trabajo y quedado en Thiruvananthapuram?


Es muy difícil dar una respuesta a esa pregunta. Lo que sí es seguro es que, indirectamente, los grandes beneficiados van a ser también los Thiruvananthapuramitas, ya que el señor Mohammed Basheer piensa gastar parte de su fortuna en ayudar a los más necesitados de esta  región. No cree mucho en hacer donaciones a obras de caridad, y prefiere  hacerlo por su propia cuenta, algo así como personalizar la ayuda.


Es su forma de devolver lo que su vida, rica en sacrificios y logros, le ha dado. Antes de su golpe de suerte, Mohammed Basheer tenía planes de comprarse una pequeña finca con lo que  le dieran de dinero en su liquidación laboral. Ahora, su plan es tener una mega finca que le de trabajo a un buen número de sus paisanos.

El señor Basheer se ganó 1 millón de dólares en su intento número 17, después de su accidente en el vuelo número 521, un 3 de Agosto a la 1 de la tarde.

Compradores de lotería : ¡hagan sus apuestas!


Marcelino Torrecilla N (matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi agosto de 2016