martes, 30 de junio de 2015

Una historia nada común y corriente

Son las 11 de la noche y Baby Halder está a punto de terminar su arduo día de trabajo como empleada doméstica, después de haber fregado el piso de la cocina, lavado una inmensa cantidad de platos y adelantado algo del planchado. Las últimas labores de su día son interrumpidas por una llamada telefónica de su patrón, el profesor Prabodh Kumar, un jubilado antropólogo de una universidad en Calcuta.

Viajas a Londres en quince días– se le oyó decir al catedrático dirigiéndose a su  empleada con una voz de entusiasmo –,atendiendo la invitación del profesor MooreY de Londres– continuó –vas a Frankfurt, en Alemania.

Baby quedó enmudecida ante la inesperada noticia, y sólo alcanzo a balbucear unas pocas palabras de agradecimiento y despedida. La llamada la terminó el profesor con una información de itinerario de viaje: –El vuelo a Londres sale de Delhi, no de Calcuta.

Baby Halder: un vistazo atrás


Baby Halder nació en Kashmir, una región al norte de la India,  y siendo muy niña fue abandonada por su madre. Vivió en un sórdido ambiente de miseria y sufrimiento con un padre alcohólico y maltratador quien la obligó a casarse con un hombre 14 años mayor que ella; para la época Baby apenas cumplía sus doce años .


A los trece años ya estaba embarazada de su primer hijo y después de ocho años ya era mamá de tres niños y, como su madre, recibía soberanas golpizas de un miserable y despiadado esposo que se encontraba perdido en el alcohol.


A la edad de 24 años Baby huyo despavorida a Nueva Delhi, la caótica capital india, con sus tres hijos: Subodh, Taposh y Tia, queriendo dejar atrás ese mundo de vejámenes y abusos, esperando encontrar en la gran ciudad, una mejor vida para ella y sus hijos.


Como empleada doméstica consiguió varios trabajos y en cada uno de ellos era explotada y casi que esclavizada por una mísera paga. Desafortunadamente,  Nueva Delhi no dio alivio a su sufrida vida, que ahora empeoraba teniendo  tres bocas que alimentar.


Una soleada mañana de un mes de junio su vida tomaría un giro inesperado cuando la malhadada joven -llevando de la mano a tres harapientos muchachitos- tocó  la puerta del profesor Prabodh Kumar pidiendo trabajo. El profesor la acogió sin pensarlo un segundo y desde ese día se convirtió en la nueva empleada doméstica del afable catedrático.

 

Revelador descubrimiento


Una tarde, en una escena tremendamente inusual, el profesor Prabodh observaba con detenimiento a su empleada del servicio hojeando las páginas de un libro, cuando limpiaba los estantes de su  biblioteca.


Umm, ¡Qué interesante! – exclamó el profesor con la misma rutina lingüística que usaba cada vez que se tropezaba con un nuevo hallazgo  en sus investigaciones etnográficas.


Del tremendo susto, la sorprendida Baby dejo caer el libro y para sus adentros (recordando a sus antiguos patrones) pensaba que se le venía un tremendo castigo, o lo que era peor la pérdida de su trabajo por estar haciendo lo que  no debía.


Perdóneme profesor, perdóneme profesor– imploraba la pobre muchacha que presentía ya las consecuencias–, fue que me llamó la atención el título de este libro mientras le sacudía el polvo y yo de tonta me puse a leerlo.


No tengo nada que perdonarte–  le respondió el profesor en un tono paternal. –sólo me sorprende  y me complace tu interés por la lectura y, todo lo contrario, te animo a que sigas leyendo y usando esta biblioteca siempre que así lo desees. Nada más agradable que poder compartir un libro con alguien.

A Baby  se le cumplía el sueño de estar rodeada de libros y saciar su sed por aprender, anhelo que no fue satisfecho cuando, a la edad de 12 años, tuvo que dejar el colegio porque sus padres no tenían dinero para comprarle sus libros y un uniforme.

El regalo


Un momento crucial en la vida de Baby  tuvo lugar el día en que el profesor Prabodh le entregó una pequeña caja con un contenido muy especial. Al abrirla, Baby se llevó las manos a la boca y no pronunció palabra alguna por unos buenos segundos.

La caja contenía una libreta de notas y un estilógrafo. Baby permaneció por un momento extasiada con el agradable aroma a nuevo que su regalo desprendía y que llenaba la pequeña estancia donde se encontraba. El aroma a útiles escolares nuevos le traía gratos recuerdos de un primer día de clase.


El nada pretencioso regalo tenía para Baby un significado muy especial, ya que había pasado 25 años desde la última vez que la joven había tocado  un cuaderno de notas y un estilógrafo.

–Si eres buena lectora vas a poder también escribir bien y plasmar tus experiencias en una libreta de notas –exclamó el profesor Prabodh y sus palabras calaron tanto en la joven, que decidió “hacer la tarea” sugerida por su patrón, después de largas sesiones de ejercicio y entrenamiento en escritura y lectura.

A cumplir con la tarea


Todas las noches, antes de acostarse y después de terminar su extenuante día de trabajo, Baby escribía religiosamente al menos una cuartilla en su cuaderno, hasta que un día completó 100 hojas que describían las tristes páginas de  su azarosa vida.


A esta experiencia de catarsis Baby la tituló: "Una vida nada común y corriente". Baby había hecho la tarea puesta por el profesor y el primer borrador de su vida estaba listo para una revisión.


La fluida prosa de Baby impresionaba gratamente al profesor Prabodh a medida que avanzaba en la lectura del borrador. Su admiración por el escrito alcanzó un clímax  al ver que muy a pesar de la crudeza de las experiencias narradas, nunca encontró en los relatos una palabra de odio o resentimiento hacia los personajes que más la habían lastimado: su propio padre y esposo.


La incipiente escritora no había caído en la tentación de un predecible desfogue revanchista de penas y sentimientos. El profesor terminó la revisión del borrador corrigiendo algunos detalles de estilo, gramática y ortografía.


Acto seguido el profesor Prabodh  comenzó a repartir copias de "Una vida nada común y corriente" entre su círculo de amigos literatos, quienes le dieron a la fresca y original historia una gran aceptación.

Los frutos del sufrimiento


En busca de mayores lectores, el profesor Prabodh tradujo el escrito al idioma hindi, que es hablado por más de 300 millones de personas en la India y lo propuso para su publicación a una casa editorial en Calcuta.


Un reluciente martes de un mes de junio del año 2002, "Una vida nada común y corriente" fue publicada por la casa editorial Roshani de Calcuta y se convirtió de inmediato en un best seller nacional. Hubo,entonces, la necesidad de hacer el tiraje de dos nuevas ediciones: todos querían leer la historia de una tal Baby  Halder.


A la edición en el idioma hindi siguió otra versión en bengalí, idioma en que originalmente Baby había escrito el primer borrador.Luego siguió una versión en inglés que la dio a conocer en círculos literarios en muchas partes del mundo.


Cifras de palabras mayores


El  libro vendió más de un millón  de copias y fue traducido a 24 idiomas, incluyendo el  francés, el coreano y el alemán, lo que generosamente le tendió a Baby la alfombra roja del mundo literario global. El New York Times comparó su obra con una autobiografía  titulada Las Cenizas de Ángela, escrita por el profesor norteamericano Frank McCourt, premio Pulitzer por esta producción, en el año 1997.

baby with books
La escritora y su obra


En alguno de sus apartes, el prestigioso diario reseña la obra de Baby como “ una sencilla descripción de una sombría existencia que no necesita los embellecimientos de artimañas literarias”.


El aclamado libro  tuvo también el mérito de ocupar los editoriales de otros reconocidos medios internacionales como el periódico londinense The Guardian y la influyente BBC.


En lo que tiene que ver con regalías, la ahora consagrada escritora, recibió inicialmente por su libro un cheque en rupias equivalente a 102 millones de pesos colombianos, los cuales  invirtió en la educación de sus hijos y la compra de una bella casa en Calcuta. Lo anterior era sólo el comienzo de muchas más recompensas  por recibir.


La recompensa más grande


Aunque Baby se sentía feliz con todo los reconocimientos recibidos, la satisfacción más grande y que disfrutaba a placer, era saber que sus hijos ya no se avergonzaban de ella por ser una empleada del servicio. Ahora la presentaban a sus amigos con henchido orgullo.

– Les presento a mi mamá, es una escritora.


Le tocaba a Baby contener sus lágrimas de emoción, que estaban a punto de estallar,  para salir adelante con este tipo de lides sociales. No se acostumbraba aún a su nuevo estatus  de escritora consagrada y de figura pública.

baby en familia
El profesor Prabodh con nuevos discípulos

La experiencia en Europa


Su  gira por Londres y Frankfurt (la mencionada al comienzo de este blog) fue todo un éxito y la joven escritora tuvo la oportunidad de codearse con eminencias literarias del viejo continente, que querían conocerla de cerca y ahondar en su vida como autora y creadora. De paso, en Frankfurt recibió la versión en Alemán  de su más reciente y exitosa obra.

El encuentro de la escritora con sus personajes


Imprevistas circunstancias propiciaron un singular encuentro entre Baby y dos de los principales personajes de su sobresaliente obra: su ex-esposo y su padre.


Del primero se enteró que había tenido un terrible accidente automovilístico, y que había sufrido leves traumatismos a nivel del cerebro. De inmediato se dirigió al hospital a visitarlo y le pagó la cuenta por los servicios médicos recibidos. El accidentado hombre rompió en lágrimas ante el generoso acto de su antigua esposa a quien él había causado tanto sufrimiento.


También, con toda la generosidad que la caracterizaba, Baby ayudó a su padre, de quien tuvo noticias que vivía solo en Murshidabad, una ciudad en el este de la India. Después de leer el libro, el señor Narendranath -su padre- pidió visitarla. Baby lo invitó a su casa en Gurgaon. Como su antiguo esposo, el ermitaño padre rompió en llanto y le imploró perdón por todo el sufrimiento que él le había causado a ella y a su madre.


No te preocupes más y pon todo atrás– le dijo Baby a su padre en un tono conciliatorio, -creo que ya es hora de que todos nos quitemos estas pesadas cargas de nuestros corazones y sigamos adelante con nuestras vida, no debe haber espacio para odios y rencores.

La respuesta a un ¿Por qué?


La gran pregunta que todos le hacían a Baby Halder era por qué?, pudiendo vivir cómodamente de sus regalías, seguía trabajando como empleada doméstica.


Sigo con mi trabajo– respondía sin titubear–, por pura superstición; siento que el día que deje de ser empleada del servicio, se me acabarán las ideas para escribir nuevas historias; en realidad la brega de mi trabajo es la principal fuente de mi inspiración.




 Epílogo


Hoy en día, una feliz Baby Halder continua siendo la misma empleada del servicio, y ahora al servicio de las letras, en quien un día un profesor sembró un sueño, el sueño de ser una escritora, la escritora de su propia vida.

Queda en la carrera literaria de la excepcional mujer, mucho oficio por hacer, como también en la vieja casona del caritativo profesor.


¿Qué moraleja le darían los lectores a esta inusual historia? Quedo pendiente a sus respuestas. Muchas gracias.


Marcelino Torrecilla N (matorrecc@gmail.com)
Abu Dhabi (EAU) Junio de 2015


Otros libros de gran notoriedad escritos por Baby Halder  incluyen los siguientes:


Aalo Aandhari (Darkness and Light/ Oscuridad y Luz),  Eshast Roopantar (Self-portrait/ autoretrato), Ghare Ferar Path (The Way Home/ Camino a casa.


                                                            Referencia
Abdi, S. (2015, March 6). Maid in Kolkata. Friday [Abu Dhabi], p. 1. Retrieved from http://fridaymagazine.ae/making-difference/maid-in-kolkata-1.1465828


Foto de Baby Halder:www.culturebowl.com
En familia: http://mcomments.outlookindia.com/